Allí estaba ella
la ex novia
buscándome entre la gente
intentando encontrarme
La ciudad era algo extraño
el rio era mar
la orilla una rompiente
y un largo corredor
paseo del caminante
me suspendía sobre el borde de espuma
Aquel era otro puerto
no estaba la cerealera
ni la casa de prefectura
Y aquella chica era otra chica
aún lucía sus rulos
no había rastros de tintura
sus ojos eran todavía ojos de niña asustada
Y me buscaba
pasaba en silencio a mi lado
rastreaba mi aroma
pero aún así no me encontraba
yo era otro
me veía distinto
había cambiado
me sentaba la barba
no estaba tan delgado
sonreía
era otro aquel que soñaba
realmente estaba lejos de allí
y era martes
Creo que del vamos ese sueño tuvo que ver mucho con vos. La imagen de la exnovia que representa un pasado en particular, un momento en quien fuí alguien que ya no soy. La ciudad del puerto (Puerto San Martín) que ya no da al río sino al mar representa los horizontes que ya no están. Ahora hay nuevos horizontes, nuevos límites con los que todavía no me topé, a los que nisiquiera he divisado. Ya es otro el que escribe, quien relata ese sueño está muy lejos de allí, se encuentra en el presente. Y Halach, amor, sos en gran parte culpable de eso.
Muchas gracias Ana por tu comentario. Es cierto también que es imposible volver a casa. Siempre vamos cambiando, somos otros. Nos enriquecemos o empobrecemos de espíritu. Nuesto alma se hace más dócil o más áspera a cada paso que damos. Pero aquí tiene que ver específicamente con el final de una historia de amor, que se ha dado al comienzo de otra. El cerrar un ciclo. Y lo bien que se siente.